lunes, 12 de julio de 2010

Manizales... Medellin...

Desde la ventanilla de un auto, una chica y su amiga se sonrien ante el acento llamativo de un joven, q de manera poco usual le roba con elegancia unos segundos, unas monedas, y la sonrisa claro esta, haciendo alución a los movimientos de dos compañeros más, q bajo la luz roja del semaforo intentan conquistar poco a poco, cada centimetro de la tierra colombiana...

Esta accion tiene lugar en Manizales, pero es un momento q se va repitiendo en un semaforo de cada ciudad, donde 4 argentinos hacen valer su chapa de viajeros...

Cualquiera diria q los malucos o los vagos se dedican a pedir monedas en los 30, 40 o 50 segundos q dura un semaforo en detener el trafico, pero algo magico marca una diferencia en este caso..

Despues de muchos kilometros de rutas y de paisajes q solo quedan en la memoria particular de cada uno, y de vez en cuando en las camaras de fotos, los carteles anuncian la llegada de Medellin en la vida de los viajeros...

Encuentros y desencuentros... buenas y malas... desde la ventanilla de los autos todo es color de rosa, pero la realidad al viajar es otra.


Medellin nos dio la bienvenida, llegamos y nos estaba esperando con uno de los mejores banquetes: Silvio Rodriguez, Leon Gieco y dos dias mas tarde Fito Paez, daban un concierto q nos hacia sentir como en Buenos Aires por un rato.

La magia fluye en los momentos q tiene q fluir, y con esa misma elegancia con q se roban los segundos, las sonrisas y monedas, 4 entradas VIP llegan a nuestras muñecas, haciendonos protagonistas de un lugar al q solo el amor propio nos puede llevar, porq nuestra vestimenta contradice todo lo q esta pasando... La alfombra roja parecia q nos esperaba... los alaridos de la gente y la bulla popular nos mostraba q es lo q siente una estrella de Holliwood... Medellin nos ovacionó...


La noche claro está no era nuestra, Leon Gieco cerro lo q Silvio Rodriguez habia empezado horas antes como un show en la historia de toda Colombia, y ya finalizado todo, la vuelta a casa era el comun denominador entre los espectadores... entre todos menos entre nosotros.

La magia habia sido inmenza, pero asi como inmensa fue fugaz, y en 10 cuadras pasamos de la alfombra roja y la ovacion al agujero pasajero q teniamos como hogar...

Mas ventanillas, mas malabares, y mas caras van marcando nuestro camino. Llego el turno de Fito... la noche lluviosa y cerrada nos invita a ranchar en nuestro agujero pasajero, pero la necesidad de anecdotas nos lleva hasta el concierto y la historia se repite... golpeamos la ventanilla del recital y como siempre, nos bajan el vidrio para darnos esa moneda q necesitamos...

Noche magica, repertorio perfecto y ovacion otra vez... y otra vez al agujero...

Despues de estos dias de extrema abundancia, la sequia se hacia fuerte en los bolsillos, ya q las calles se inundaron de desesperanza y lluvia... la policia no veia lo q la gente ve desde adentro de los autos y las alternativas se van desvaneciendo...

Curiosamente la magia sale cuando tiene q salir. Esta vez fue un angel q nos dio un telefono y nos invito a tomar una cerveza...

Pensamos q Medellin nos habia dado mucho, y todavia no nos habia dado nada...


No sabemos q nos va a pasar ahora, no sabemos como es q esta historia va a seguir... Hoy estamos durmiendo en un Bar rodeado de cobijas y colchones porq nuestra cabaña en la montaña estaba lejos y llovia cuando termine de trabajar. Como llegamos aca?? Magia...








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